¿Qué es?


La evaluación Formativa apoya a las escuelas y a sus docentes en las evaluaciones de sus estudiantes del día a día, facilitando herramientas que los ayuden a realizar estas evaluaciones de una manera más significativa. El Equipo Formativa está conformado por profesores e integrantes del equipo directivo del establecimiento que, a partir del trabajo colaborativo, y la reflexión permanente, buscan mejorar sus prácticas de evaluación y los aprendizajes de los estudiantes.

La Evaluación Formativa se basa en un proceso deliberado de toma de decisiones pedagógicas, utilizadas por los profesores y estudiantes. Para lograr esto se propone que los profesores lleven a cabo el siguiente ciclo de procesos:

Consiste en aclarar a los estudiantes qué es lo que será aprendido durante la clase, para lo cual se seleccionan metas de aprendizaje que permitan desarrollar las habilidades, conocimientos y actitudes que el docente espera que logren sus estudiantes al finalizar la clase. Este proceso es clave ya que se focaliza en cómo los docentes identifican las metas de aprendizaje de una clase en particular y que a su vez están alineadas al currículo nacional, y cómo las comunica de manera de apoyar lo que se quiere enseñar. Por esto, las metas deben ser focalizadas y comunicadas claramente a los estudiantes, ayudándolos a realizar conexiones entre lo que están aprendiendo en una secuencia de clases para mantenerlos involucrados con su aprendizaje.
Los criterios de logro deben ser comunicados claramente a los estudiantes. Este proceso se focaliza en como el profesor identifica los criterios de logro de una clase en particular y las comunica a los estudiantes. El foco principal para clarificar los criterios de logro son explicitando las expectativas de un trabajo de calidad (a través de mostrar ejemplos o contra ejemplos, entre otros métodos).
El foco de este proceso está en aquellas tareas o actividades diseñadas por los docentes que permite que los estudiantes se involucren en el aprendizaje, produciendo evidencia acerca de su entendimiento o estado actual. Los docentes necesitan utilizar una variedad de tareas y actividades para recolectar evidencia acerca de cómo los estudiantes están aprendiendo. La evidencia de los estudiantes puede ser a través de actividades, tareas, preguntas efectivas, observación, respuestas escritas o verbales de los estudiantes, etc.
Permite determinar el avance del estudiante para decidir qué pasos debe seguir el estudiante para alcanzar la meta deseada: qué es lo que los estudiantes han comprendido, cuáles son sus errores comunes, qué conocimientos previos tienen o no tienen y qué habilidades están o no adquiridas. Esta evidencia se utiliza para ajustar posteriormente la enseñanza.
Tomar decisiones pedagógicas permite identificar brecha de aprendizaje para ajustar la enseñanza a las necesidades de los estudiantes de manera oportuna. En evaluación formativa el profesor debe entregar una retroalimentación que describa al estudiante el estado actual de su aprendizaje en relación a los criterios de logro que le permiten alcanzar la meta, y le entregue orientaciones para que el estudiante sepa qué es lo que puede hacer para mejorar y cerrar la brecha entre lo que sabe y la meta que debe alcanzar. El docente no es la única fuente de retroalimentación: también son muy efectivas la autoevaluación y la evaluación entre pares.
Como resultado de la retroalimentación del aprendizaje, los profesores obtienen de la evaluación formativa, planifican cómo actuarán y qué decisiones tomarán para ajustar su enseñanza a las necesidades de aprendizaje que manifiestan los estudiantes. En otras palabras, los maestros seleccionan experiencias de aprendizaje que responderán a las necesidades de los estudiantes y que los llevarán a cerrar la brecha entre dónde se encuentran actualmente en el aprendizaje y hacia donde deben ir.




Para el buen desarrollo del Programa Evaluación Formativa, el equipo directivo debe crear un espacio concreto para la colaboración entre los docentes y comunicar la importancia y el sentido de sus prácticas de evaluación formativa. Como líder de la gestión pedagógica de la escuela, el equipo directivo puede considerar las siguientes acciones:

La literatura indica que aquellos directores que se involucran y participan del desarrollo profesional de sus docentes, suelen ser más eficaces. No es necesario que sea un experto en la materia, sin embargo mientras mayor conocimiento tenga sobre el tema, es más fácil potenciar a los docentes en el cambio de sus prácticas.
No hay aprendizaje más efectivo que cuando uno lo integra en la misma práctica diaria a través del modelaje. Aproveche la oportunidad y piense cómo su práctica de liderazgo puede ser más formativa.
Establecer y comunicar efectivamente a sus docentes cuáles son los criterios de logro en el trabajo diario, ayuda para saber qué se espera del trabajo diario y los docentes puedan evaluarse en torno a ello.
Cuando establezca metas o un plan de acción en su escuela, piense: ¿qué debe suceder para asegurar un éxito a través del tiempo y que el trabajo realizado no dependa solamente del líder que lo lleva a cabo? ¿Cómo institucionalizamos el aprendizaje para que continúe los beneficios a los estudiantes que vienen?
Es importante dar el tiempo para comunicar sobre los aspectos importantes del trabajo, mencionar y celebrar los éxitos e identificar desafíos comunes. La literatura indica que transmitir el mensaje siete veces de siete maneras distintas es una buena fórmula para que todos compartamos el mismo mensaje.




5 principios para apoyar a sus docentes a cambiar sus prácticas de forma exitosa.


1. Autonomía: para que los docentes puedan decidir qué estrategias o prácticas de evaluación formativa quieren comenzar a implementar, de acuerdo al enfoque de su enseñanza y las necesidades de sus estudiantes.
2. Flexibilidad: es importante recordar que ellos son los que más conocimientos tienen de sus estudiantes, por tanto, pueden adaptar o realizar modificaciones a las estrategias sugeridas de manera de hacerlas propias a su quehacer y relevantes a su contexto.
3. Gradualidad: El aprendizaje incrementa con el tiempo y los cambios en la práctica necesitan experiencia y adaptación. Para hacer un cambio duradero, apoye a los docentes con el tiempo, recursos y los espacios de trabajo que necesitan para transferir nuevos aprendizajes a sus rutinas diarias.
4. Responsabilidad: Podemos recolectar mucha evidencia, pero no necesariamente utilizarla. Se debe fomentar el sentido de responsabilidad al recoger evidencia para un propósito y actuar sobre ella. Apoye a los docentes no sólo en la planificación de cómo recolectar evidencia, sino que en cómo se utiliza esta evidencia para ajustar la enseñanza.
5. Trabajo colaborativo: Apoye a los docentes otorgando un espacio y tiempo que sea dedicado para colaborar con los docentes pares en torno a las prácticas de evaluación formativa. El tiempo y espacio es una oportunidad para que los docentes puedan planificar en conjunto y puedan compartir las reflexiones al aplicarlo en la sala de clases.